domingo, 28 de abril de 2013

Roger Bacon: biografía, inventos y pensamiento


Roger Bacon es un hombre que se adelantó a su tiempo, con una mente privilegiada y un espíritu curioso y deseoso de conocer nuevas cosas.

Estatua de Roger Bacon
en el Museo Natural de Oxford
Le llamaban Doctor Mirabilis (doctor Admirable), ya que todos los que le conocían se percataban de su extraordinaria inteligencia y de los inmensos conocimientos que albergaba en su interior.

Umberto Eco se inspira en Bacon para crear al protagonista de su novela “El nombre de la rosa”, Guillermo de Baskerville, que más tarde interpretaría en el cine el actor Sean Connery.

La vida de Roger Bacon

Existen escasos datos sobre la vida de Roger Bacon, aunque 1214 es el año que con más seguridad se adjudica a su nacimiento. Llega al mundo en Somerset, un condado en el Suroeste de Inglaterra.

Su familia posee una economía desahogada que permite que el joven Bacon estudie en Oxford y más tarde en la universidad de París, que era el punto álgido de la cultura en aquella época. Estamos en el año 1241.

Cuando termina sus estudios, ejerce de profesor de arte y conoce a dos personas importantes para él: Guillermo de Aurvenia, filósofo, teólogo y obispo de París; y Alejandro de Hales, teólogo perteneciente a la Orden franciscana.

En el año 1247 vuelve a Oxford y allí establece contacto con otros dos hombres que serán fundamentales en su vida: Adam Marsh, intelectual y franciscano; y Roberto Grosseteste, franciscano de gran cultura que llegó a ser obispo de Lincoln (Inglaterra). Ambos personajes detectaron de inmediato la inteligencia de Roger Bacon y probablemente influyeron para que alrededor del año 1256, no se conoce la fecha exacta, ingresase en la Orden de los franciscanos.

El pensamiento y la obra de Roger Bacon

Bacon era un hombre que defendía con pasión sus puntos de vista y rechazaba abiertamente posturas distintas a la suya, cosa que le grajeó no pocos enemigos.

Sus superiores en la Orden franciscana no se lo hicieron pasar demasiado bien y él se desahogaba con su amigo el cardenal Guy le Gros de Folques, que con el tiempo llegaría a ser el Papa Clemente IV, que le alentó con sus escritos y le protegió mientras se mantuvo en el poder.

A él le remitió sus obras Opus maius, un tratado sobre matemáticas, filosofía, gramática y física; Opus minus; y Opus tertium. Desgraciadamente el Papa Clemente IV fallece en 1268 y no tiene tiempo de leer todos sus escritos.

Los enfrentamientos con sus superiores son cada vez más frecuentes y virulentos. Bacon aboga por el conocimiento y la cultura para apoyar a la religión, y afirma que los religiosos son incultos e ignorantes, al mismo tiempo que los acusa de deshonestidad por no llevar una vida más humilde.

Llega a demandar una transformación de los estudios de teología, pidiendo que se agregue el aprendizaje obligatorio de las lenguas originales en que fueron escritas las Sagradas Escrituras, para evitar malas traducciones. También aboga por el estudio de las ciencias e incluye en ellas la alquimia y la astrología.

Debido a sus ideas, pasa varios años de su vida encerrado, prisionero de la ignorancia y la mediocridad ajena.

Los inventos de Roger Bacon

Las extraordinarias capacidades de Roger Bacon le llevan a realizar inventos tan importantes, como una especie de gafas para subsanar los problemas de la vista. Gran parte de sus inventos los plasma en su obra Opus maius.

En plena Edad Media, Bacon le remite una misiva al Papa Clemente IV en el que le explica la elaboración
Estudios de óptica
de Roger Bacon
de la pólvora, así como su intuición de lo importante que puede llegar a ser en las acciones bélicas futuras.

Posiblemente, entre los inventos más curiosos que se le atribuyen están los autómatas y en especial una especie de paloma que dicen que era capaz de levantar el vuelo, además de una cabeza mecánica que hablaba.

Su perspicacia también le lleva a percatarse de las equivocaciones que existen en el calendario juliano. Este calendario es el que precedió al actual calendario gregoriano y se sustentaba en el movimiento del sol. Dionisio el Exiguo fue un monje del siglo VI al que se le encargó su confección, pero erró en varios años, además de omitir el año cero. Todos estos detalles fueron descubiertos por Bacon, pero tuvieron que transcurrir todavía tres siglos, hasta que el Papa Gregorio XIII ordenó modificarlo.

Otra de las invenciones de este singular personaje fue la mezcla de determinadas sustancias con las que conseguía un gas que le proporcionaba luz. Esto dejó tan asombrados a sus contemporáneos, que no dudaron en asegurar que tenía tratos con el diablo y que éste le facilitaba una porción del fuego del infierno para ayudarle a leer por las noches.

El final de Roger Bacon

Roger Bacon fallece en 1294, a la increíble edad de 80 años, en Oxford. Ser tan longevo fue otro de sus misterios, ya que la esperanza de vida en esa época no llegaba a los 40 años. Cuenta la leyenda que algo tuvo que ver su afición a la alquimia.

Su vida estuvo repleta de sabiduría, conocimiento y curiosidad, pero también de desgracias y sufrimiento. Sus últimas palabras fueron tristes, por la decepción y el pesimismo que reflejan. Cuando estaba a punto de partir de este mundo, afirmó: “Me arrepiento de haberme tomado tantas molestias en destruir la ignorancia”.


Beatriz Moragues - Todos los Derechos Reservados


3 comentarios:

  1. Hola:

    Una buena biografía e interesante tema. Quisiera hacer una mención a lo que dice acerca de la omisión del año cero. No existe un año cero. Permítaseme un ejemplo sencillo que ilustra de qué se trata:

    Yo nací el 29 de octubre de 1950, a las 8:35 hs. A partir de ese momento comenzó a transcurrir el primer año de mi vida; año que se completó el 29 de octubre de 1951. Desde ese momento comencé a transitar el segundo año de mi vida, hasta el 29 de octubre de 1952, mi segundo cumpleaños. Con el cómputo del tiempo pasa lo mismo. Hablamos de años antes de Cristo y años después de su nacimiento, pero no hay un año cero. Desde el momento en que nació Cristo, si contamos un año para atrás, estaríamos dentro del año uno antes de Cristo y así por el estilo. "Cero" sería el tiempo justo, el instante, en que el Maestro vió la luz; porque "cero" es apenas un origen, un punto sin extensión.

    Gracias por el artículo y por su amabilidad de admitir comentarios.

    Cordialmente,
    Carlos

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  2. En el inventario de disparates que desgraciadamente nos toca escuchar a menudo hay que reflejar la teoria de que Roger Bacon fue quien elaboro la Sabana Santa. Como si un franciscano que sr caracterizo por la busqueda de la verdad y la condena de la ignorancia pudiera prestarse a engañar deliberadamente a los fieles mediante falsas reliquias. Como Leonardo Da Vinci les queda extemporaneo, estos escepticos redescubridores de la rueda echan mano ahora del sabio ingles del siglo XIII para explicar lo que esta fuera de su alcance. Peor para ellos.

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